En qué momento soy todo lo que he odiado.
He sido lo más precisamente caótica que he podido.
¿Quién quiere eso?
A todo el mundo le provoca el avismo, justo apunto de saltar.
Soy oscuridad y tempestad.
Nadie quiere turbulencias cuando puede optar a la calma.
Y yo jamás seré eso.
Sí
Nos perdemos
Me buscas
Me encuentras
Aquí
En casa
Hogar
No te vayas
La melodía de tu voz susurraba palabras y emociones tan del alma.. Que me creí cada una de tus palabras, de tus silencios. Cómo te echo de menos. Ojalá fuésemos tan perfectas y bonitas como nos proponemos. Se me resquebraja el alma al pensar que otra persona pueda ver lo que veo en ti… No respiro.
Es inefable, podría escribir los versos más bonitos hoy pero no soy capaz, nada podría compararse a lo preciosa que eres, por dentro sobretodo.. ojalá y espero que alguien te haga sentir como lo idílica que eres.
Muchas veces quise escribirte, quería saber como te fue el día o si recordaste nuestras noches.
Te echo de menos.
No he dejado de pensar en ti.
Este tiempo efimero compartido me ha hecho crecer y continuar de otra manera.
Quiero seguir compartiendo mañanas, discursos, risas y pensamientos con tus ojos y tus manos.
Amo el poder de cada diversa constelacion que exploro, de todas ellas saco emociones y sensaciones que me hacen ser algo nuevo que desconocía.
Ven a buscarme, estoy donde te dije que estaría, sé que tienes otros frentes abiertos solo quiero un abrazo que recomponga y me haga seguir creciendo.
Avísame si vuelves, solo llámame. Te he dejado marcas por todo el camino que he recorrido para si algún día decides buscarme llegues más pronto que tarde.
Ojalá verte, pronto.
Luna siempre lo observa. Se deleita con el movimiento suave de sus dedos sobre las cuerdas. Suena a caos acompañado de el verso más dulce.
Se produce un silencio.
Luna solo mira desde lejos a los ojos del sol. Ha dejado de tocar. Por su mirada ha vuelto a pasar ella. La tierra ha dejado de rotar, otra vez ahí.
Suena la melodía que emana de su cuerpo.
Ahí está merodeando por su mente una vez más. Bailando al son de su música, fundiendose con el sonido más agudo de la estrofa. Girando como una espiral en su mente haciendo con el lo que quiere.
Marqué la numeración.
El sonido agudo del pitido entraba por el oído, poniéndome el vello de punta.
El corazón agitado, bailaba al son de mi respiración.
Oí esa voz.
Mi cuerpo no dejo de moverse, me invadía inseguridad, pasión y …
Joder otra vez el puto contestador.
“Llámame cuando quieras amor”
Dejé de escribir versos que nadie leía.
Dejé de fundirme con el espacio sin aprovechar el tiempo real que tenía.
Jamás pensé…
Decantarme por disfrutar de los momentos efímeros, saboreando el café por la mañana mientras leo alguna estrofa de un sonido roto. Las notas de mi pentagrama bailan, dibujan siluetas que adornan la mesa. Brilla por su ausencia el sentido idealizado de cada momento que vivo. Me distraigo.
Vuelvo a escribir sin sentido, reboso incertidumbre, paz y locura.
No sé.